EL PODER DE APRENDER INNOVACIÓN Y EL PLACER DE ENSEÑARLA.

Salvador Morales-Conde.

Coordinador de la Unidad de Innovación en Cirugía Mínimamente Invasiva.

Servicio de Cirugía General y Digestiva.

Hospital Universitario “Virgen del Rocío”. Sevilla. España.

Correspondencia: para contactar con el autor accionar aquí.

 

Hace 25 años, a la vez que se daban pasos importantes hacia un nuevo orden mundial, con la firma de acuerdos de desarme nuclear o la desaparición de países como la antigua Checoslovaquia para dar paso a dos naciones independientes, en la ciudad de Sevilla surgía un germen clave para el desarrollo de lo que sería la cirugía del futuro en nuestro país.

Una persona de un corazón enorme y con un gran espíritu de lucha, el Profesor Morales Méndez, que no necesitaba embarcarse en grandes proyectos ya que era conocido y su capacidad había quedado sobradamente demostrada a lo largo y ancho de nuestras fronteras, realizó una apuesta arriesgada e importante: intentar implementar una forma de hacer la cirugía que estaba naciendo en la que no todos creían y que precisaba su análisis crítico y científico para poder divulgarla de forma académica. Tal y como recuerda el Profesor Miguel Ángel Cuesta, uno de los pioneros del abordaje laparoscópico que ha asistido a todas las ediciones de estos cursos, la decisión tomada por el iniciador de estas jornadas anuales sobre estas nuevas técnicas fue valiente, ya que estaba convencido de que la cirugía laparoscópica era una realidad y que había venido para quedarse.

El riesgo de luchar para implementar esta nueva vía de abordaje estaba asumido, las ganas de establecer una formación adecuada en estas novedosas técnicas no faltaban, el placer de enseñarlas era el motor y los compañeros de viaje también estaban comprometidos. Este grupo de pioneros que nos acompañaron desde el principio, estaba constituido por cirujanos de diferentes ámbitos, desde los que trabajaban en pequeños hospitales comarcales hasta catedráticos de universidad, y se diferenciaban de sus coetáneos por ser capaces de ver algo más en eso que llamaban “laparoscopia”. En esa época el adjetivo de “laparoscopistas” era en parte despectivo y esa connotación perduró hasta que con el tiempo quedó claro que eran cirujanos de entidad, capaces de hacer lo mismo y con la misma calidad, pero evitando el daño colateral del procedimiento realizado por vía abierta convencional.

Los obstáculos fueron muchos, pero gracias a fieles asistentes que acudían año tras año sin faltar a esta cita, se fue cimentando un curso que se convirtió en estandarte de la innovación y la cirugía mínimamente invasiva y que se ha mantenido ininterrumpidamente durante 25 años en nuestro país. Sin duda, el poder de aprender se imponía superando los obstáculos. De hecho, durante estos años la palabra que ha perdurado, y que ha sido el aliciente de este aprendizaje, ha sido el término “innovación”, que ha guiado la filosofía de estos cursos. Se ha hecho un esfuerzo constante para traer a Sevilla todo lo nuevo que existía dentro y fuera de nuestras fronteras, para que fuera el inicio o el trampolín al desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas, de nuevas vías de abordaje mínimamente invasivas y de nuevas tecnologías que ayudarían al desarrollo de estos procedimientos.

No hay duda que la Innovación debe controlarse para que no se vuelva contra nosotros, y estos cursos han perdurado durante un cuarto de siglo porque han mimado esa palabra, apostando por lo impactante pero acompañándolo de una base racional, científica, académica y basada en la evidencia. Estas jornadas han sabido introducir y analizar con tacto las nuevas ideas con un espíritu crítico, analítico y constructivo para que, de esta forma, pudiesen aplicarse de forma racional en los diferentes hospitales de nuestro país.

La enseñanza y la formación han primado en estos cursos, pero llevar a la práctica estos dos conceptos de forma correcta es complejo, ya que se acompañan de cierta sensación de temor, al igual que ocurre en otros ámbitos de la vida, como la que vivimos diariamente cuando un padre se preocupa de la formación de sus hijos. Además formar se carga de mayor responsabilidad si cabe cuando lo que se enseña es innovación, ya que debe hacerse bajo la base de un cuidadoso raciocinio y acompañado de un espíritu en el que debe primar la seguridad del paciente por encima de las ganas del cirujano de hacer algo nuevo para destacar.

Durante los años en los que estos cursos han ejercido su labor de enseñanza, hemos visto, entre otras, las primeras resecciones hepáticas, las primeras cirugías bariátricas, los primeros bisturís ultrasónicos o los primeros sistemas bipolares avanzados, innovaciones que llegaron y se quedaron definitivamente. Asimismo, la aparición de tecnología impactante y revolucionaria que sin duda se quedará, como las mejoras en la visualización con sistemas 3D o 4K o la cirugía guiada por la imagen que han tenido su espacio en las distintas ediciones. En este sentido, algunas innovaciones presentadas se han establecido como estándares de uso y otras han pasado y posteriormente han desaparecido. Pero incluso muchas que no han llegado a implementarse han tenido un impacto relevante, ya que su análisis crítico ha servido para que se desarrollen otras novedades técnicas o incluso para facilitar una mejora en los procedimientos ya existentes. Un ejemplo evidente ha sido el Puerto Único, que pasó de ser un abordaje de moda y que todos querían aprender, a presentar actualmente una tendencia descendente, pero que ha dejado establecidos tras de sí otros abordajes como el TAMIS o el TaTME o, incluso, el desarrollo de tecnología que ahora aplicamos en cirugía laparoscópica convencional. Otros ejemplos de tecnologías emergentes que tuvieron su impacto desapareciendo posteriormente son el uso de imanes o el instrumental percutáneo, aunque, seguramente, resurgirán en el futuro.

Lo que si es cierto, es que estos cursos han servido para promover, estandarizar y establecer para uso diario el abordaje laparoscópico, una de las grandes revoluciones en cirugía, tan importante como las otras dos grandes revoluciones previas, la anestesia y el trasplante. El alcance y el cambio de enfoque que ha supuesto el abordaje mínimamente invasivo es impresionante y la filosofía que enmarca este cambio ha tenido un gran impacto para la práctica cotidiana. Pero, además, durante todos estos cursos se han visto pequeñas revoluciones dentro de esta gran revolución, como son la aparición de los nuevos sistemas de energía, los sistemas de visión, las endograpadoras, los inicios de la robótica, el puerto único, el NOTES..., pequeñas avances dentro del gran reto innovador.

Pero estos cursos siguen avanzando y apostando por la innovación del futuro, habiendo visto ya algunos atisbos de lo que van a ser los nuevos retos que tal vez se establezcan en el futuro como otras revoluciones. Como ejemplos las nuevas suturas manuales y mecánicas inteligentes, el desarrollo de la robótica en el contexto de plataformas asociadas a las grandes bases de datos que ayuden a la toma de decisiones (Big Data) y la cirugía guiada por la imagen con reconstrucciones virtuales y trazadores que indican la anatomía o la linfadenectomía a realizar.

Sin duda la vida es apasionante, pero la cirugía también lo es, y estos cursos nos lo recuerdan cada año, alejándonos del duro día a día de nuestros hospitales.

El espíritu de estos cursos ha sido por tanto claro y honesto: innovar con prudencia y comprobando resultados, pero innovar, una idea transmitida por su fundador, el Profesor Morales Méndez, al que debemos agradecer haber dejado en nuestro país este gran legado del que nos estamos beneficiando los cirujanos y, sin duda, nuestros pacientes. Es importante mantener ese mensaje con el que todos salimos cada año tras acabar tres días de intenso aprendizaje: la ilusión por hacer las cosas bien, innovar con prudencia y saber que siempre puede haber un punto de mejora para aumentar la calidad de lo que hacemos.

Gracias al Profesor Morales Méndez por lo que nos transmitió y nos dejó en herencia a los cirujanos españoles, gracias por enseñarnos que APRENDER nos mantiene ilusionados y la ilusión nos impide envejecer, gracias por mostrarnos cómo ENSEÑAR esa ilusión que nos mantiene jóvenes, vivos y nos hace avanzar, gracias por descubrirnos el PODER DE APRENDER Y EL PLACER DEL ENSEÑAR, gracias a mi padre.

                                                                       Salvador Morales-Conde.

Este editorial se acompaña del vídeo conmemorativo presentado en el acto celebrado en la Real Academia de Medicina de Sevilla en el contexto del curso Actualización en Cirugía Laparoscópica XXV edición 2018.

Ver vídeo del editorial

 

Descargar trabajo